Soltera por Convicción



Ver la soltería como un estigma o ser los "quedados" de la sociedad ya es cosa del pasado. Ser señalado por la individualidad  y cuanto término se le quiera añadir.

De hecho, ser soltera por convicción ha implicado que buscar su otra "mitad", casarse o compartir su vida en pareja, ni siquiera sea ya una prioridad.

Elegir vivir solo, más que un acto de egoísmo, es una oda al individualismo, a la independencia y la autonomía, anteponiendo metas personales y profesionales, preferir el poder de decisión absoluto, la facilidad de lidiar con uno mismo y claro la libertad que todo eso conlleva, y así abandonar la visión del matrimonio como un objetivo en la vida; las prioridades son aquellas que brindan satisfacción propia, viajar, profesión y relaciones sociales.

Acompañarse de la tan mentada soledad que a muchos aterroriza, ese pánico de las personas por verse "solas" a "x" edad, esa presión de los allegados de preguntar por una pareja; ciertamente Dios mandó a dos cuando creó el mundo, hombre y mujer, una sola carne; mas estamos aquellos quienes por desición, por convicción, por estilo de vida, optamos el camino de la individualidad, la independencia y satisfacción propia; esa de disfrutar hasta el propio silencio de una habitación oscura, la copa de vino que aguarda junto al buró, las metas cumplidas señaladas con un check y las risas de una buena compañía en un buen lugar...


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