9 de septiembre de 2016

No soy una princesa

No soy una princesa, no tengo zapatillas de cristal a cambio tengo unos zapatos sucios de tanto andar, de caminar y hacer caminos.

No soy una princesa, no nací en cuna de oro, todo me ha costado un poco más de lo normal y es por ello que cada logro es aún más valioso para mí.

No soy una princesa, no tengo la etiqueta de una dama pero ello no me quita el valor de ser mujer, de ser fuerte y poder andar en el tranquilo asfalto o el duro barro.

No soy una princesa, besé algunos sapos pero nunca creí en príncipes siempre quice a mi lado un dragón, uno que me hiciera sentir protegida aún sabiendo que yo puedo cuidarme sola, un dragón que lanzara fuego por mi.

No soy una princesa, no luzco perfecta, mi cabello es un desastre la mayor parte del tiempo, no soporto los tacones y no tengo problema con hacer trabajos que según la sociedad "son de hombres".

No soy una princesa y no pretendo serlo...

1 de agosto de 2016

Lo que soy, lo que doy





Soy yo la más complicada, una mujer que a partir de sus errores decidió valorarse. Una mujer que va a querer, va a dar, pero también va a recibir. Una persona que tiene muchos sueños, muchos planes, que puede hacerlo sola, pero quiere tener ese complemento. Ese complemento que me ayude a vencer temores, que me agarre la mano y me de un beso en la frente cuando quiera retroceder. Porque sé que también yo estaré para él, ahí a su lado con todas las ganas de verlo crecer como ser humano, en sus metas,  y en sus ilusiones. Con toda la fuerza para luchar por él, a no retroceder; que cuando se enciendan los miedos su abrazo pueda saciar mi sed, que cuando dude pueda hacerme ver por qué lo elegí.

Sí, soy la más complicada; puede que llena de cicatrices porque ellas me hacen humana, con temores que voy superando y me dan el coraje para continuar, soy una soñadora y eso me hace fuerte, soy la más complicada y eso me hace única.


5 de enero de 2016

La plenitud me alcanzó






No sé si estaré en lo cierto, si estos pensamientos que tengo ahora serán definitivos, si esto es parte de aquello que llaman madurez. 

A mi vida han llegado muchas personas de las cuales en su gran mayoría he aprendido tanto independientemente de si hicieron o no daño en su estancia o a la hora de marcharse, para bien o para mal aprendí a ser fuerte, a ver las cosas de una manera distinta, a pensar diferente, a sentir de verdad y a querer poco pero sincero. 

Estoy en esa etapa de la vida donde pese a muchas cosas he conseguido la paz en mi interior, conmigo misma ignorando los fantasmas que me han atormentado. Me siento plena, es aquella sensación de ir caminando un día por una calle sola rodeada de árboles y respirar lo más profundo que puedas. Que sientes que ese aire puro te llena además de los pulmones el corazón. A esto que siento en ese momento le llamo plenitud.

Y llegando a este punto en mi vida entonces veo las cosas de una manera diferente y llegando a este punto también se toma el coraje de cerrarle las puertas de nuestras vidas a todas aquellas personas que no aportan nada, a aquellas personas que intentan quitarte la paz y plenitud que tanto te ha costado encontrar o desviar nuestra atención de este paisaje hermoso. 

He decidido dejar lo viejo, el pasado y parte de algunos dolores muy atrás de mí y si eso incluye a algunas personas que un día pensé que serían indispensables en mi vida pues lo lamento por ellos y por mí pero no pienso arrastrar con más fantasmas. 

He llegado a este punto en mi vida donde me excita lo nuevo y lo fresco, voy en busca de la magia y no es esa magia que hablan en los cuentos, no definitivamente esa magia no, yo voy en busca de esa magia que ilusiona pero no decepciona, esa magia que te hace sentir chispas dentro, esa magia que hace que tus ojos color marrón brillen. Voy en busca de personas que aporten magia para yo poder convertirme en una de ellas, que tengan cierto grado de locura y hambre de conocer todo aquello que aún es desconocido.

29 de septiembre de 2015

Lo merezco, lo tengo...







Han pasado los años y entre ellos también han pasado las primeras relaciones fallidas de mi vida. No soy de buscar culpables, pero creo que muchas veces tenía ideas equivocadas sobre lo que una relación realmente era. Me basaba en esas escenas que veía en las películas, en los finales felices y en las relaciones perfectas que realmente no son tan perfectas.

El amor que merezco es mucho más que un nuevo éxito de Hollywood, es mucho más que una canción famosa, es mucho más que una carta de amor llena de promesas.

Entendí que merecía un hombre que estuviera dispuesto a solucionar toda diferencia y conflicto que encuentraramos en el camino. Alguien que quisiera tomar mi mano y guiarme cuando no conociera la ruta y alguien que también quisiera seguirme. Alguien que apoye mis metas y  ambiciones, alguien que crea que soy maravillosa sin importar como me vea.

El amor que merezco es un amor que no sabe de condiciones, un amor que se niega a decir “te amaré sólo si…” o “te amaré más si haces esto o aquello”. Merezco un amor que sea, un amor que crezca con el tiempo, un amor que cobije y que comprenda. Merezco alguien que me adore, que conozca mis defectos y virtudes e incluso esos horribles malos hábitos que no me gustan tanto y que, sin embargo, me ame. No hablo de alguien que crea que soy perfecta porque la perfección no existe y usualmente sólo causa estragos con su irrealidad, me refiero a alguien que esté dispuesto a verme como el ser humano increíble que soy.

Merezco alguien que se acuerde de mí, alguien que, aunque haya estado conmigo 6 meses o 5 años, siga trayéndo de vez en cuando mi flor favorita o los higos que tanto me gustan simplemente porque lo vio y no pudo evitar pensar en mi. Merezco alguien que me extrañe, alguien que aunque tiene su propia vida e intereses (al igual que yo) a veces necesita llamar en la madrugada porque extraña el sonido de mi voz.

Merezco un amor que me dé prioridad, alguien que esté dispuesto de vez en cuando a dejar de lado todos sus planes porque preferiría quedarse conmigo y disfrutando de mi compañía. Merezco a alguien que esté conmigo cada vez que lo necesite, un amor tan honesto y puro que nunca tendré que adivinar qué es lo que realmente siente.

Merezco ser tratada con amor, con cuidado, con respeto. Merezco alguien que quiera hacerme feliz y que quiera ser feliz conmigo. Merezco un amor real y no un amor de película, porque esos no siempre se adaptan bien a la vida de verdad.

Cuando me conocí, cuando me amé, cuando supe qué quería para mi vida y esperé, encontré ese amor, un amor sano, incondicional y natural; el amor que merezco, un amor  que no esperaba y mucho menos buscaba, pero que llegó cuando yo ya era feliz y vino para compartir mi felicidad y su felicidad, dos seres completos aportando uno a la vida del otro y creciendo aún más juntos; ni siquiera había tenido el tiempo para imaginar que una persona así llegase a mi vida y hasta hoy  ha sido esa linda sorpresa y quién me ha hecho entender por qué no funcionó con nadie más...

¡Gracias regalo de mi vida, cuando Dios te hizo definitivamente pensó en mí !


3 de junio de 2015

No soy una mujer común

Captura de pantalla 2015-05-29 a las 17.21.09
No soy el tipo de mujer que puedes dar por sentado.
 
Puede que ya lo hayas oído antes, pero yo soy el tipo de mujer que cambiará tu vida. No pretendo ser lo mejor que te ha pasado, y puede que nunca lo sea, pero otra como yo no vas a conocer.

Soy el tipo de mujer que quiere una vida con significado, no superficial. No quiero conocer el mundo a través de historias y fotografías, quiero vivirlo con todos mis sentidos, y explorar las cosas en primera persona. Los lugares, las emociones, las experiencias: quiero que sea mío, y no algo que oí por ahí. Para eso me leería una novela, pero quiero tener en mi piel cada una de esas cosas, no solo en mi mente.

Me declaro el tipo de mujer que quiere ir hasta lo más profundo de ti, conocer cada recoveco y darme el tiempo para hacer un expedición en tu mente. Tengo todo el tiempo del mundo y no pretendo apurarme. Quiero conocerte completamente, y si estás en este camino conmigo, tendrás que soportarlo. No me conformo con poco, porque no quiero una vida mediocre, quiero lo mejor que pueda tener bajo los parámetros de mi visión, y no me cansaré hasta sentir que lo tenga.
No soy una mujer cualquiera, no me importa esperar, no me importa que te enojes, siempre seré sincera. Pues creo que para vivir la vida que anhelo tengo que tener la verdad por delante, y si a alguien no le gusta tendré que aguantarlo y salir más fuerte e indiferente. No ocultaré lo que soy porque no le agrada al resto, y el acto de mayor generosidad que yo considero, es decir la verdad, así que no me quedaré callada.

Tengo mis reglas, y no me importa romperlas de vez en cuando, pero nadie me va a pasar a llevar. Estoy dispuesta a amar y a entregarlo todo, cada parte de mí, sin tener que dejar de ser quien soy. Soy egoísta, pero también me desvivo por el resto. Una mezcla en extinción, quiero un amor desinteresado, y cuando lo encuentro, sé que no me voy a medir ni programar para expresar lo que siento. Y te amaré fuertemente, pero sin perder todo lo que soy, porque eso no es amor real.
Soy el tipo de mujer que tiene sus inseguridades, pero le sonrío a la vida y no dejo que me venzan. De a poco, yo seré quién las venza a ellas. Convivo conmigo misma y me amo tal cual soy, sé que en el camino habrá tiempo para arreglar los desperfectos. Porque no perderé mi tiempo forzándome a cambiar; cada cosa tendrá su tiempo y el mío ya irá a llegar. Pero mientras espero, no me quedo quieta y voy por más.
 

Soy tenaz, soy apasionada, amo a quienes me rodean y los cuido con todo mi ser. Mi rostro no oculta nada, pues ya nada me puede asustar. No me dejaré quebrantar por nada, porque tengo el amor de mi lado. Lucharé por todo lo que quiero y por la vida contigo que quiero, y si hay que desviar el camino, esquivaré los obstáculos y lo volveré a retomar, siempre con el mismo destino: no dejar que nadie te diga que debes ser lo que no quieres ser. Porque soy valiosa y tengo sangre que corre a toda velocidad por mis venas, y porque creo en algo más.

Valentinne R.

26 de mayo de 2015

Salir con un Valiente


 

No existe hombre tan cobarde como para que
el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe. 

 

Nadie debería enamorarse de alguien que, tras el tiempo suficiente, no sea capaz de decirte: “mi apuesta eres tú”. All in. Todo el mundo merece escuchar, al menos, un “¿sabes qué?, me la juego contigo”.

Vivimos en una época donde no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, y donde el acceso a recursos y las oportunidades son tan abundantes que saber lo que se quiere e ir tras ello constituyen el único espacio para el heroísmo. Hoy, el (principal) problema no es que no se pueda, sino que no se quiera lo suficiente. La mayoría de cosas que no hacemos no es por dificultad, es por falta de amor.

Creo que la valentía es el valor más grande que puede tener un ser humano. Un valiente arriesga, elige, toma partido, se hace responsable y crea su destino. Es el capitán de los optimistas, pues no solo ve lo bueno sino que lo persigue sin negociar. Una persona así solo puede hacer tu vida más rica.

Como le gusta decir a Álex Rovira, “el coraje, más que la ausencia de miedo es la consciencia de que hay algo por lo que merece la pena que arriesguemos. El coraje es la fuerza del amor al servicio de la consciencia”. Y es que coraje y amor son atributos que se ven en el espejo: el que ama, arriesga y el que arriesga, ama.

“Detrás de alguien que arriesga hay alguien que ama.”
Lo que diferencia a alguien valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia suficiente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú lo eres… que los dos lo son. Sabe que lo importante no es ni la realidad, ni lo que hay, sino lo que podéis llegar a crear, y para eso no hace falta ser perfectos, hace falta ponerse manos a la obra.
Nunca verás a un valiente haciendo una lista de pros y contras, porque para ellos el amor no es un mercado ni tú un producto más. Las decisiones racionales las deja para los yogures o las hipotecas, nunca para sus sueños. Nadie se hizo rico apostando en pequeñas cantidades.

“Los valientes se la juegan porque “esa aventura no se la pierden”
 
Si lo piensas bien, muchos de los dolores de cabeza amorosos que has tenido podrían haberse evitado saliendo con un valiente. Así que, la próxima vez que vayas al mercado de parejas de viaje, solo tienes que abrir los ojos y mirar de una forma que quizás no hayas hecho antes: en lugar de buscar por la categoría belleza, profesión, estudios, o dinero, busca por la categoría sé quién soy/sé que quiero. Desconfía de lo pulcro, los cánones y lo resplandeciente, y fíate de la sangre y lo sucio, pues los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean. Los valientes se baten el cobre, son los que bajan a la arena y se la juegan porque esa aventura “no se la pierden”. Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.

Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso y la pérdida o la ganancia, pues cree que a nadie que lo ha dado todo se le puede exigir nada y que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido, un sueldo, etc., ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.
 
El universo de lo sencillo
 

8 de abril de 2015

He decidido estar sola

 

Soy de quienes piensan que las mejores cosas, momentos y personas, llegan por sí solos y cuando menos se planea. Creo firmemente que aquello que se da de manera natural, a su debido orden y tiempo, siempre crea lazos más fuertes y duraderos.

 "He decidido estar sola por un tiempo" esa ha sido mi frase desde hace 2 años y tanto y con sola, no me refiero a aislarme de las personas, sino a aislarme del amor de pareja y las mariposas en el estómago, para concentrarme en mí y crecer como persona.

He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma.
Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma.

He decidido depurarme de lo que y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas.

He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y mucho menos por vanidad, sino porque por amor propio debo aprender a identificar cuando doy más de la cuenta y a cambio obtengo nada.


He decidido estar sola porque no hay nadie en este mundo que pueda hacerme más feliz que yo misma. Porque el verdadero amor comienza cuando yo me amo, y sólo entonces puedo amar verdaderamente a alguien más.

No he decidido estar sola por depresión, ni por amargada, ni porque rompieron cruelmente mi corazón, ni porque ‘’todos son iguales’’… y esto último recalcado puesto que no, no todos son iguales y tampoco yo lo soy.

El hecho de que decida estar sola, no significa que cerraré las puertas de mi corazón; significa que esperaré el tiempo necesario hasta que esté preparada para volver a amar.

El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que me la pasaré todo el tiempo llorando; significa que disfrutaré al máximo cada emoción mientras pueda.

El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que no tengo la madurez para tener una relación estable; significa que tengo madurez de sobra para saber que un  amor sincero no se busca como un loco, sino que ambas personas se encuentran en el momento indicado y entonces todo surge.


He decidido estar sola, porque no hay peor cosa que una persona que le teme a la soledad. 

Porque estar sola no es ser una persona apática, sino una persona que aprende a conocerse a sí misma y de este modo se relaciona con personas que valen la pena.

Buscar a alguien para llenar tu soledad, es de las peores cosas que puedes hacer. Temer a la soledad, es la muestra más clara de miedo y disgusto hacia ti mismo, a quien eres. Es no saber que la felicidad se encuentra en ti, y no en otras personas u objetos.

Cuando estas con alguien sólo para no sentirte solo, terminas lastimando a esa persona y engañándote a ti mismo; porque no te unió a ella una atracción sincera y mucho menos el verdadero deseo de compartirle tu felicidad.

He decidido estar sola porque deseo sanar mis heridas, deseo rescatar mi esencia y construir mi propia felicidad para después compartirla con alguien más, que también se ame a sí mismo cuando está solo.

Quiero estar sola por decisión propia… porque pretender olvidar a una persona con otra, o pretender buscar consuelo al vacío que a veces se suele sentir, es el camino adecuado para terminar estando verdaderamente sólo, sin siquiera tenerte a ti mismo en el proceso.

Estoy sola porque sé que cuando vuelva a enamorarme, será de la manera más sincera… y no sólo por despecho o por  miedo a mí.

14 de marzo de 2015

Soy una mala mujer



Soy una mala mujer...

Porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente...
 
Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta ni abrir mi propia puerta, ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer, a veces no cocino o bien le pago a alguien que lo haga, porque salgo a trabajar, porque quiero seguir creciendo, porque aun no tengo hijos, porque aun no me he casado, por eso... 

Soy una mala mujer.

Porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas me acomodo el escote y sigo para adelante, por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, entrona y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente.

No estoy yo para ser ama de casa sino se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada, estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada.

Soy una mala mujer porque no me hago a la pendeja, porque no me dejo de nadie, porque estoy soltera, pero no sola, porque viajo sola y sabría Dios que andaré haciendo, porque admito que tengo sexo y no me cuelgo un manto virginal sobre el cabello en espera del príncipe que tome mi "virtud".

Se es una mala mujer según la otra, según la suegra, según la gente, según todos aquellos que llevan el guión de tu vida, se es una mala mujer porque te pones en primer lugar de tu lista, porque no eres hipócrita, porque eres distinta.

Eres una mala mujer porque no quieres usar tus nalgas para un ascenso, o no se las quieres dar al que las pide, porque no soportas estupideces de nadie, porque confrontas, enfrentas y afrontas.

Soy una mala mujer porque me soy fiel a mi primero, porque no nací mustia, porque no vivo de aplausos, ni compromisos, ni dádivas.

Soy una mala mujer porque no me presto a interpretar papeles, porque me parto el lomo tanto o más que cualquier hombre, porque no aguanto huevones, porque no tolero injusticias, porque no me callo, por eso, brindo por las malas mujeres... Por que existan en este mundo muchas más.

Maléfica Capetillo

¡Salud!

2 de marzo de 2015

Serás feliz...

Serás feliz el día que lo desees, serás feliz porque la felicidad es una decisión y decidiste serlo.

Serás feliz el día en que tengas claras todas tus reglas innegociables, serás feliz, porque no tendrás remordimientos ni incertidumbres al pensar que elegiste de manera incorrecta.

Serás feliz. Serás feliz el día en que te aceptes como eres, con tus virtudes y defectos, el momento en que entiendas que eres con la única persona con la que pasarás el resto de tu vida, quien sufrirá de verdad tus errores y vivirá con real felicidad tus alegrías.

Serás feliz cuando estés en paz con tu pasado, abierta para el futuro, pero receptiva con tu presente, porque hoy es donde estarás hasta el final de tus días.

Serás feliz cuando entiendas que quien no está es porque no quedó de estar, que la vida tiene que seguir su curso y que debes tratar de cerrar la mayor cantidad de círculos. No te quedes con preguntas, procura siempre hacer tu carga ligera.

Serás feliz. Serás feliz cuando dejes que cada quien sea responsable de sus actos, que cargue su propia cruz, no puedes vivir por los demás, ayuda si te piden ayuda, opina si solicitan opinión, pero por lo general, mantente como un ente neutral, sólo sé un espectador, no es tu obra.

Serás feliz cuando no emitas juicios, porque la vida da muchas vueltas y podrías pasar de acusador a acusado, el mundo gira sin parar y nada debe darse por sentado.

Serás feliz. Serás feliz el día en que más lágrimas salgan de tus ojos por emociones positivas que negativas, que la piel se te enchine cuando oigas de lo espectacular que sigue siendo el mundo.

Serás feliz. Serás feliz cuando cantes sin miedo a estar desentonada, cuando bailes aún sin saber hacerlo, cuando tu alma mueva el cuerpo y sean solo tu y el ritmo.

Serás feliz el día en que disfrutes la soledad igual como disfrutas la compañía.

Serás feliz. Serás feliz en la situación que tú elijas ser feliz.

18 de febrero de 2015

Quiero morir viviendo

Me apetece borrarle el futuro al
calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo.
Hoy quiero vivir, por si mañana me muero.
Y exprimir cada segundo en cada beso, perdiendo el sentido las agujas del reloj y volviéndose locos los minutos de mis días. Quiero ahogarme en los abrazos que me dejen sin aliento y, por supuesto, en los vasos en los que me apetezca despedirme de todas mis penas. Y decirles adiós, una por una, invitándolas a una cerveza, a una copa o a un “vuelvan por donde han venido, guapas”.
Me apetece borrarle el futuro al calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo. Quiero ser mi pasado, mi presente y mi futuro, y advertirle a la agenda que entre todas mis tareas, mi nombre, es prioridad.
Quiero empaparme de cada palabra que se cruce en mis silencios, beberme la vida en los ojos de alguien y ruborizarme por la sonrisa del que consiga dejarme sin palabras. Quiero construir un puente entre mis lágrimas y el brillo que construí. Secar el rastro de las primeras para recuperar la luz que, a fuerza de insistirle al interruptor, terminó por fundirse.




Por eso quiero el futuro en mi presente, por si mañana me muero.
Porque no.

No quiero rellenar mis libretas con listas de vida, ni meter en cursiva entre las páginas de mi agenda mucho más de lo que sé que puedo cumplir. No quiero que los objetivos me acaricien las mejillas, ni que las metas se vuelvan tan atrevidas que se metan en mi cama por las noches. No quiero que todo lo que tengo que hacer mañana sea lo último en lo que piense al acostarme y, muchísimo menos, acostumbrarme a llamarle sueño a algo que consigue quitármelo por las noches.
Porque hoy quiero vivir, por si mañana me muero.
Y quiero darle un abrazo a la vida de la que me olvidé. Tirarme en paracaídas a la piscina a la que ya le pondré yo el agua. Reordenar las palabras de mi diccionario y colocar un espabila en primer lugar, y un disfruta en el último. Y que todas las palabras que quepan entre ambas sean aquellas que me inviten a exprimir con mis cinco sentidos todo aquello que pueda potencialmente estimularme el alma a lo largo de un día.
Que sí.
Quiero llenar los días de conversaciones que me enriquezcan más que el dinero que llevo en los bolsillos, de caricias que me den más calor que unos guantes de Armani y de besos que me dejen con mejor sabor en los labios que el mejor vino de España. Porque quiero rodar mi propia película, intervenir en el guión y decidir quién se sienta a verla conmigo.
Porque hemos intentado ser tan cuerdos, que nos hemos vuelto todos locos.
  
Tenemos tantas ganas de vivir, que tan sólo nos hemos quedado con las ganas. Nos ha frenado el miedo a vivir la vida de verdad, a sentir el riesgo que supone experimentarla sin excusas, sin límites, y sin las instrucciones de ajenos que vengan a vendernos los pasos a seguir para una vida feliz.
Y se equivocan.
Porque mi mejor pista, paso o instrucción… soy yo.

9 de septiembre de 2016

No soy una princesa

No soy una princesa, no tengo zapatillas de cristal a cambio tengo unos zapatos sucios de tanto andar, de caminar y hacer caminos.

No soy una princesa, no nací en cuna de oro, todo me ha costado un poco más de lo normal y es por ello que cada logro es aún más valioso para mí.

No soy una princesa, no tengo la etiqueta de una dama pero ello no me quita el valor de ser mujer, de ser fuerte y poder andar en el tranquilo asfalto o el duro barro.

No soy una princesa, besé algunos sapos pero nunca creí en príncipes siempre quice a mi lado un dragón, uno que me hiciera sentir protegida aún sabiendo que yo puedo cuidarme sola, un dragón que lanzara fuego por mi.

No soy una princesa, no luzco perfecta, mi cabello es un desastre la mayor parte del tiempo, no soporto los tacones y no tengo problema con hacer trabajos que según la sociedad "son de hombres".

No soy una princesa y no pretendo serlo...

1 de agosto de 2016

Lo que soy, lo que doy





Soy yo la más complicada, una mujer que a partir de sus errores decidió valorarse. Una mujer que va a querer, va a dar, pero también va a recibir. Una persona que tiene muchos sueños, muchos planes, que puede hacerlo sola, pero quiere tener ese complemento. Ese complemento que me ayude a vencer temores, que me agarre la mano y me de un beso en la frente cuando quiera retroceder. Porque sé que también yo estaré para él, ahí a su lado con todas las ganas de verlo crecer como ser humano, en sus metas,  y en sus ilusiones. Con toda la fuerza para luchar por él, a no retroceder; que cuando se enciendan los miedos su abrazo pueda saciar mi sed, que cuando dude pueda hacerme ver por qué lo elegí.

Sí, soy la más complicada; puede que llena de cicatrices porque ellas me hacen humana, con temores que voy superando y me dan el coraje para continuar, soy una soñadora y eso me hace fuerte, soy la más complicada y eso me hace única.


5 de enero de 2016

La plenitud me alcanzó






No sé si estaré en lo cierto, si estos pensamientos que tengo ahora serán definitivos, si esto es parte de aquello que llaman madurez. 

A mi vida han llegado muchas personas de las cuales en su gran mayoría he aprendido tanto independientemente de si hicieron o no daño en su estancia o a la hora de marcharse, para bien o para mal aprendí a ser fuerte, a ver las cosas de una manera distinta, a pensar diferente, a sentir de verdad y a querer poco pero sincero. 

Estoy en esa etapa de la vida donde pese a muchas cosas he conseguido la paz en mi interior, conmigo misma ignorando los fantasmas que me han atormentado. Me siento plena, es aquella sensación de ir caminando un día por una calle sola rodeada de árboles y respirar lo más profundo que puedas. Que sientes que ese aire puro te llena además de los pulmones el corazón. A esto que siento en ese momento le llamo plenitud.

Y llegando a este punto en mi vida entonces veo las cosas de una manera diferente y llegando a este punto también se toma el coraje de cerrarle las puertas de nuestras vidas a todas aquellas personas que no aportan nada, a aquellas personas que intentan quitarte la paz y plenitud que tanto te ha costado encontrar o desviar nuestra atención de este paisaje hermoso. 

He decidido dejar lo viejo, el pasado y parte de algunos dolores muy atrás de mí y si eso incluye a algunas personas que un día pensé que serían indispensables en mi vida pues lo lamento por ellos y por mí pero no pienso arrastrar con más fantasmas. 

He llegado a este punto en mi vida donde me excita lo nuevo y lo fresco, voy en busca de la magia y no es esa magia que hablan en los cuentos, no definitivamente esa magia no, yo voy en busca de esa magia que ilusiona pero no decepciona, esa magia que te hace sentir chispas dentro, esa magia que hace que tus ojos color marrón brillen. Voy en busca de personas que aporten magia para yo poder convertirme en una de ellas, que tengan cierto grado de locura y hambre de conocer todo aquello que aún es desconocido.

29 de septiembre de 2015

Lo merezco, lo tengo...







Han pasado los años y entre ellos también han pasado las primeras relaciones fallidas de mi vida. No soy de buscar culpables, pero creo que muchas veces tenía ideas equivocadas sobre lo que una relación realmente era. Me basaba en esas escenas que veía en las películas, en los finales felices y en las relaciones perfectas que realmente no son tan perfectas.

El amor que merezco es mucho más que un nuevo éxito de Hollywood, es mucho más que una canción famosa, es mucho más que una carta de amor llena de promesas.

Entendí que merecía un hombre que estuviera dispuesto a solucionar toda diferencia y conflicto que encuentraramos en el camino. Alguien que quisiera tomar mi mano y guiarme cuando no conociera la ruta y alguien que también quisiera seguirme. Alguien que apoye mis metas y  ambiciones, alguien que crea que soy maravillosa sin importar como me vea.

El amor que merezco es un amor que no sabe de condiciones, un amor que se niega a decir “te amaré sólo si…” o “te amaré más si haces esto o aquello”. Merezco un amor que sea, un amor que crezca con el tiempo, un amor que cobije y que comprenda. Merezco alguien que me adore, que conozca mis defectos y virtudes e incluso esos horribles malos hábitos que no me gustan tanto y que, sin embargo, me ame. No hablo de alguien que crea que soy perfecta porque la perfección no existe y usualmente sólo causa estragos con su irrealidad, me refiero a alguien que esté dispuesto a verme como el ser humano increíble que soy.

Merezco alguien que se acuerde de mí, alguien que, aunque haya estado conmigo 6 meses o 5 años, siga trayéndo de vez en cuando mi flor favorita o los higos que tanto me gustan simplemente porque lo vio y no pudo evitar pensar en mi. Merezco alguien que me extrañe, alguien que aunque tiene su propia vida e intereses (al igual que yo) a veces necesita llamar en la madrugada porque extraña el sonido de mi voz.

Merezco un amor que me dé prioridad, alguien que esté dispuesto de vez en cuando a dejar de lado todos sus planes porque preferiría quedarse conmigo y disfrutando de mi compañía. Merezco a alguien que esté conmigo cada vez que lo necesite, un amor tan honesto y puro que nunca tendré que adivinar qué es lo que realmente siente.

Merezco ser tratada con amor, con cuidado, con respeto. Merezco alguien que quiera hacerme feliz y que quiera ser feliz conmigo. Merezco un amor real y no un amor de película, porque esos no siempre se adaptan bien a la vida de verdad.

Cuando me conocí, cuando me amé, cuando supe qué quería para mi vida y esperé, encontré ese amor, un amor sano, incondicional y natural; el amor que merezco, un amor  que no esperaba y mucho menos buscaba, pero que llegó cuando yo ya era feliz y vino para compartir mi felicidad y su felicidad, dos seres completos aportando uno a la vida del otro y creciendo aún más juntos; ni siquiera había tenido el tiempo para imaginar que una persona así llegase a mi vida y hasta hoy  ha sido esa linda sorpresa y quién me ha hecho entender por qué no funcionó con nadie más...

¡Gracias regalo de mi vida, cuando Dios te hizo definitivamente pensó en mí !


3 de junio de 2015

No soy una mujer común

Captura de pantalla 2015-05-29 a las 17.21.09
No soy el tipo de mujer que puedes dar por sentado.
 
Puede que ya lo hayas oído antes, pero yo soy el tipo de mujer que cambiará tu vida. No pretendo ser lo mejor que te ha pasado, y puede que nunca lo sea, pero otra como yo no vas a conocer.

Soy el tipo de mujer que quiere una vida con significado, no superficial. No quiero conocer el mundo a través de historias y fotografías, quiero vivirlo con todos mis sentidos, y explorar las cosas en primera persona. Los lugares, las emociones, las experiencias: quiero que sea mío, y no algo que oí por ahí. Para eso me leería una novela, pero quiero tener en mi piel cada una de esas cosas, no solo en mi mente.

Me declaro el tipo de mujer que quiere ir hasta lo más profundo de ti, conocer cada recoveco y darme el tiempo para hacer un expedición en tu mente. Tengo todo el tiempo del mundo y no pretendo apurarme. Quiero conocerte completamente, y si estás en este camino conmigo, tendrás que soportarlo. No me conformo con poco, porque no quiero una vida mediocre, quiero lo mejor que pueda tener bajo los parámetros de mi visión, y no me cansaré hasta sentir que lo tenga.
No soy una mujer cualquiera, no me importa esperar, no me importa que te enojes, siempre seré sincera. Pues creo que para vivir la vida que anhelo tengo que tener la verdad por delante, y si a alguien no le gusta tendré que aguantarlo y salir más fuerte e indiferente. No ocultaré lo que soy porque no le agrada al resto, y el acto de mayor generosidad que yo considero, es decir la verdad, así que no me quedaré callada.

Tengo mis reglas, y no me importa romperlas de vez en cuando, pero nadie me va a pasar a llevar. Estoy dispuesta a amar y a entregarlo todo, cada parte de mí, sin tener que dejar de ser quien soy. Soy egoísta, pero también me desvivo por el resto. Una mezcla en extinción, quiero un amor desinteresado, y cuando lo encuentro, sé que no me voy a medir ni programar para expresar lo que siento. Y te amaré fuertemente, pero sin perder todo lo que soy, porque eso no es amor real.
Soy el tipo de mujer que tiene sus inseguridades, pero le sonrío a la vida y no dejo que me venzan. De a poco, yo seré quién las venza a ellas. Convivo conmigo misma y me amo tal cual soy, sé que en el camino habrá tiempo para arreglar los desperfectos. Porque no perderé mi tiempo forzándome a cambiar; cada cosa tendrá su tiempo y el mío ya irá a llegar. Pero mientras espero, no me quedo quieta y voy por más.
 

Soy tenaz, soy apasionada, amo a quienes me rodean y los cuido con todo mi ser. Mi rostro no oculta nada, pues ya nada me puede asustar. No me dejaré quebrantar por nada, porque tengo el amor de mi lado. Lucharé por todo lo que quiero y por la vida contigo que quiero, y si hay que desviar el camino, esquivaré los obstáculos y lo volveré a retomar, siempre con el mismo destino: no dejar que nadie te diga que debes ser lo que no quieres ser. Porque soy valiosa y tengo sangre que corre a toda velocidad por mis venas, y porque creo en algo más.

Valentinne R.

26 de mayo de 2015

Salir con un Valiente


 

No existe hombre tan cobarde como para que
el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe. 

 

Nadie debería enamorarse de alguien que, tras el tiempo suficiente, no sea capaz de decirte: “mi apuesta eres tú”. All in. Todo el mundo merece escuchar, al menos, un “¿sabes qué?, me la juego contigo”.

Vivimos en una época donde no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, y donde el acceso a recursos y las oportunidades son tan abundantes que saber lo que se quiere e ir tras ello constituyen el único espacio para el heroísmo. Hoy, el (principal) problema no es que no se pueda, sino que no se quiera lo suficiente. La mayoría de cosas que no hacemos no es por dificultad, es por falta de amor.

Creo que la valentía es el valor más grande que puede tener un ser humano. Un valiente arriesga, elige, toma partido, se hace responsable y crea su destino. Es el capitán de los optimistas, pues no solo ve lo bueno sino que lo persigue sin negociar. Una persona así solo puede hacer tu vida más rica.

Como le gusta decir a Álex Rovira, “el coraje, más que la ausencia de miedo es la consciencia de que hay algo por lo que merece la pena que arriesguemos. El coraje es la fuerza del amor al servicio de la consciencia”. Y es que coraje y amor son atributos que se ven en el espejo: el que ama, arriesga y el que arriesga, ama.

“Detrás de alguien que arriesga hay alguien que ama.”
Lo que diferencia a alguien valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia suficiente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú lo eres… que los dos lo son. Sabe que lo importante no es ni la realidad, ni lo que hay, sino lo que podéis llegar a crear, y para eso no hace falta ser perfectos, hace falta ponerse manos a la obra.
Nunca verás a un valiente haciendo una lista de pros y contras, porque para ellos el amor no es un mercado ni tú un producto más. Las decisiones racionales las deja para los yogures o las hipotecas, nunca para sus sueños. Nadie se hizo rico apostando en pequeñas cantidades.

“Los valientes se la juegan porque “esa aventura no se la pierden”
 
Si lo piensas bien, muchos de los dolores de cabeza amorosos que has tenido podrían haberse evitado saliendo con un valiente. Así que, la próxima vez que vayas al mercado de parejas de viaje, solo tienes que abrir los ojos y mirar de una forma que quizás no hayas hecho antes: en lugar de buscar por la categoría belleza, profesión, estudios, o dinero, busca por la categoría sé quién soy/sé que quiero. Desconfía de lo pulcro, los cánones y lo resplandeciente, y fíate de la sangre y lo sucio, pues los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean. Los valientes se baten el cobre, son los que bajan a la arena y se la juegan porque esa aventura “no se la pierden”. Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.

Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso y la pérdida o la ganancia, pues cree que a nadie que lo ha dado todo se le puede exigir nada y que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido, un sueldo, etc., ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.
 
El universo de lo sencillo
 

8 de abril de 2015

He decidido estar sola

 

Soy de quienes piensan que las mejores cosas, momentos y personas, llegan por sí solos y cuando menos se planea. Creo firmemente que aquello que se da de manera natural, a su debido orden y tiempo, siempre crea lazos más fuertes y duraderos.

 "He decidido estar sola por un tiempo" esa ha sido mi frase desde hace 2 años y tanto y con sola, no me refiero a aislarme de las personas, sino a aislarme del amor de pareja y las mariposas en el estómago, para concentrarme en mí y crecer como persona.

He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma.
Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma.

He decidido depurarme de lo que y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas.

He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y mucho menos por vanidad, sino porque por amor propio debo aprender a identificar cuando doy más de la cuenta y a cambio obtengo nada.


He decidido estar sola porque no hay nadie en este mundo que pueda hacerme más feliz que yo misma. Porque el verdadero amor comienza cuando yo me amo, y sólo entonces puedo amar verdaderamente a alguien más.

No he decidido estar sola por depresión, ni por amargada, ni porque rompieron cruelmente mi corazón, ni porque ‘’todos son iguales’’… y esto último recalcado puesto que no, no todos son iguales y tampoco yo lo soy.

El hecho de que decida estar sola, no significa que cerraré las puertas de mi corazón; significa que esperaré el tiempo necesario hasta que esté preparada para volver a amar.

El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que me la pasaré todo el tiempo llorando; significa que disfrutaré al máximo cada emoción mientras pueda.

El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que no tengo la madurez para tener una relación estable; significa que tengo madurez de sobra para saber que un  amor sincero no se busca como un loco, sino que ambas personas se encuentran en el momento indicado y entonces todo surge.


He decidido estar sola, porque no hay peor cosa que una persona que le teme a la soledad. 

Porque estar sola no es ser una persona apática, sino una persona que aprende a conocerse a sí misma y de este modo se relaciona con personas que valen la pena.

Buscar a alguien para llenar tu soledad, es de las peores cosas que puedes hacer. Temer a la soledad, es la muestra más clara de miedo y disgusto hacia ti mismo, a quien eres. Es no saber que la felicidad se encuentra en ti, y no en otras personas u objetos.

Cuando estas con alguien sólo para no sentirte solo, terminas lastimando a esa persona y engañándote a ti mismo; porque no te unió a ella una atracción sincera y mucho menos el verdadero deseo de compartirle tu felicidad.

He decidido estar sola porque deseo sanar mis heridas, deseo rescatar mi esencia y construir mi propia felicidad para después compartirla con alguien más, que también se ame a sí mismo cuando está solo.

Quiero estar sola por decisión propia… porque pretender olvidar a una persona con otra, o pretender buscar consuelo al vacío que a veces se suele sentir, es el camino adecuado para terminar estando verdaderamente sólo, sin siquiera tenerte a ti mismo en el proceso.

Estoy sola porque sé que cuando vuelva a enamorarme, será de la manera más sincera… y no sólo por despecho o por  miedo a mí.

14 de marzo de 2015

Soy una mala mujer



Soy una mala mujer...

Porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente...
 
Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta ni abrir mi propia puerta, ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer, a veces no cocino o bien le pago a alguien que lo haga, porque salgo a trabajar, porque quiero seguir creciendo, porque aun no tengo hijos, porque aun no me he casado, por eso... 

Soy una mala mujer.

Porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas me acomodo el escote y sigo para adelante, por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, entrona y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente.

No estoy yo para ser ama de casa sino se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada, estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada.

Soy una mala mujer porque no me hago a la pendeja, porque no me dejo de nadie, porque estoy soltera, pero no sola, porque viajo sola y sabría Dios que andaré haciendo, porque admito que tengo sexo y no me cuelgo un manto virginal sobre el cabello en espera del príncipe que tome mi "virtud".

Se es una mala mujer según la otra, según la suegra, según la gente, según todos aquellos que llevan el guión de tu vida, se es una mala mujer porque te pones en primer lugar de tu lista, porque no eres hipócrita, porque eres distinta.

Eres una mala mujer porque no quieres usar tus nalgas para un ascenso, o no se las quieres dar al que las pide, porque no soportas estupideces de nadie, porque confrontas, enfrentas y afrontas.

Soy una mala mujer porque me soy fiel a mi primero, porque no nací mustia, porque no vivo de aplausos, ni compromisos, ni dádivas.

Soy una mala mujer porque no me presto a interpretar papeles, porque me parto el lomo tanto o más que cualquier hombre, porque no aguanto huevones, porque no tolero injusticias, porque no me callo, por eso, brindo por las malas mujeres... Por que existan en este mundo muchas más.

Maléfica Capetillo

¡Salud!

2 de marzo de 2015

Serás feliz...

Serás feliz el día que lo desees, serás feliz porque la felicidad es una decisión y decidiste serlo.

Serás feliz el día en que tengas claras todas tus reglas innegociables, serás feliz, porque no tendrás remordimientos ni incertidumbres al pensar que elegiste de manera incorrecta.

Serás feliz. Serás feliz el día en que te aceptes como eres, con tus virtudes y defectos, el momento en que entiendas que eres con la única persona con la que pasarás el resto de tu vida, quien sufrirá de verdad tus errores y vivirá con real felicidad tus alegrías.

Serás feliz cuando estés en paz con tu pasado, abierta para el futuro, pero receptiva con tu presente, porque hoy es donde estarás hasta el final de tus días.

Serás feliz cuando entiendas que quien no está es porque no quedó de estar, que la vida tiene que seguir su curso y que debes tratar de cerrar la mayor cantidad de círculos. No te quedes con preguntas, procura siempre hacer tu carga ligera.

Serás feliz. Serás feliz cuando dejes que cada quien sea responsable de sus actos, que cargue su propia cruz, no puedes vivir por los demás, ayuda si te piden ayuda, opina si solicitan opinión, pero por lo general, mantente como un ente neutral, sólo sé un espectador, no es tu obra.

Serás feliz cuando no emitas juicios, porque la vida da muchas vueltas y podrías pasar de acusador a acusado, el mundo gira sin parar y nada debe darse por sentado.

Serás feliz. Serás feliz el día en que más lágrimas salgan de tus ojos por emociones positivas que negativas, que la piel se te enchine cuando oigas de lo espectacular que sigue siendo el mundo.

Serás feliz. Serás feliz cuando cantes sin miedo a estar desentonada, cuando bailes aún sin saber hacerlo, cuando tu alma mueva el cuerpo y sean solo tu y el ritmo.

Serás feliz el día en que disfrutes la soledad igual como disfrutas la compañía.

Serás feliz. Serás feliz en la situación que tú elijas ser feliz.

18 de febrero de 2015

Quiero morir viviendo

Me apetece borrarle el futuro al
calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo.
Hoy quiero vivir, por si mañana me muero.
Y exprimir cada segundo en cada beso, perdiendo el sentido las agujas del reloj y volviéndose locos los minutos de mis días. Quiero ahogarme en los abrazos que me dejen sin aliento y, por supuesto, en los vasos en los que me apetezca despedirme de todas mis penas. Y decirles adiós, una por una, invitándolas a una cerveza, a una copa o a un “vuelvan por donde han venido, guapas”.
Me apetece borrarle el futuro al calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo. Quiero ser mi pasado, mi presente y mi futuro, y advertirle a la agenda que entre todas mis tareas, mi nombre, es prioridad.
Quiero empaparme de cada palabra que se cruce en mis silencios, beberme la vida en los ojos de alguien y ruborizarme por la sonrisa del que consiga dejarme sin palabras. Quiero construir un puente entre mis lágrimas y el brillo que construí. Secar el rastro de las primeras para recuperar la luz que, a fuerza de insistirle al interruptor, terminó por fundirse.




Por eso quiero el futuro en mi presente, por si mañana me muero.
Porque no.

No quiero rellenar mis libretas con listas de vida, ni meter en cursiva entre las páginas de mi agenda mucho más de lo que sé que puedo cumplir. No quiero que los objetivos me acaricien las mejillas, ni que las metas se vuelvan tan atrevidas que se metan en mi cama por las noches. No quiero que todo lo que tengo que hacer mañana sea lo último en lo que piense al acostarme y, muchísimo menos, acostumbrarme a llamarle sueño a algo que consigue quitármelo por las noches.
Porque hoy quiero vivir, por si mañana me muero.
Y quiero darle un abrazo a la vida de la que me olvidé. Tirarme en paracaídas a la piscina a la que ya le pondré yo el agua. Reordenar las palabras de mi diccionario y colocar un espabila en primer lugar, y un disfruta en el último. Y que todas las palabras que quepan entre ambas sean aquellas que me inviten a exprimir con mis cinco sentidos todo aquello que pueda potencialmente estimularme el alma a lo largo de un día.
Que sí.
Quiero llenar los días de conversaciones que me enriquezcan más que el dinero que llevo en los bolsillos, de caricias que me den más calor que unos guantes de Armani y de besos que me dejen con mejor sabor en los labios que el mejor vino de España. Porque quiero rodar mi propia película, intervenir en el guión y decidir quién se sienta a verla conmigo.
Porque hemos intentado ser tan cuerdos, que nos hemos vuelto todos locos.
  
Tenemos tantas ganas de vivir, que tan sólo nos hemos quedado con las ganas. Nos ha frenado el miedo a vivir la vida de verdad, a sentir el riesgo que supone experimentarla sin excusas, sin límites, y sin las instrucciones de ajenos que vengan a vendernos los pasos a seguir para una vida feliz.
Y se equivocan.
Porque mi mejor pista, paso o instrucción… soy yo.