
Quizás me aleje un tiempo,
en el que mis manos ya no escriban
lo que dicte mi pensamiento
lo que dicte mi corazón;
mas él permanecerá aquí
en éste su rincón.
Ha llegado el tiempo de descansar
ha llegado el tiempo de olvidar y caminar,
de reír y llorar.
Personas que guardaré
en mi cansado corazón
pero no con menos fervor.
Ha llegado el tiempo de descansar
ha llegado el tiempo de caminar y cantar,
de vivir y soñar.
Hoy me alejo de éste de mi refugio,
con las manos cansadas y los ojos brillantes
porque ha llegado el tiempo...













