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He decidido estar sola

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  Soy de quienes piensan que las mejores cosas, momentos y personas, llegan por sí solos y cuando menos se planea. Creo firmemente que aquello que se da de manera natural, a su debido orden y tiempo, siempre crea lazos más fuertes y duraderos.   "He decidido estar sola por un tiempo" esa ha sido mi frase desde hace 2 años y tanto y con sola, no me refiero a aislarme de las personas, sino a aislarme del amor de pareja y las mariposas en el estómago, para concentrarme en mí y crecer como persona. He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma. Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma. He decidido depurarme de lo que y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas. He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y...

Soy una mala mujer

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Soy una mala mujer... Porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente...   Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta ni abrir mi propia puerta, ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer, a veces no cocino o bien le pago a alguien que lo haga, porque salgo a trabajar, porque quiero seguir creciendo, porque aun no tengo hijos, porque aun no me he casado, por eso...  Soy una mala mujer. Porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas me acomodo el escote y sigo para adelante, por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, entrona y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente. No estoy yo para ser ama de casa sino se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada, estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada. Soy una mala mujer porque no me ha...

Serás feliz...

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Serás feliz el día que lo desees, serás feliz porque la felicidad es una decisión y decidiste serlo. Serás feliz el día en que tengas claras todas tus reglas innegociables, serás feliz, porque no tendrás remordimientos ni incertidumbres al pensar que elegiste de manera incorrecta. Serás feliz. Serás feliz el día en que te aceptes como eres, con tus virtudes y defectos, el momento en que entiendas que eres con la única persona con la que pasarás el resto de tu vida, quien sufrirá de verdad tus errores y vivirá con real felicidad tus alegrías. Serás feliz cuando estés en paz con tu pasado, abierta para el futuro, pero receptiva con tu presente, porque hoy es donde estarás hasta el final de tus días. Serás feliz cuando entiendas que quien no está es porque no quedó de estar, que la vida tiene que seguir su curso y que debes tratar de cerrar la mayor cantidad de círcu...

Quiero morir viviendo

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Me apetece borrarle el futuro al calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo. Hoy quiero vivir, por si mañana me muero. Y exprimir cada segundo en cada beso, perdiendo el sentido las agujas del reloj y volviéndose locos los minutos de mis días. Quiero ahogarme en los abrazos que me dejen sin aliento y, por supuesto, en los vasos en los que me apetezca despedirme de todas mis penas. Y decirles adiós, una por una, invitándolas a una cerveza, a una copa o a un “vuelvan por donde han venido, guapas”. Me apetece borrarle el futuro al calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo. Quiero ser mi pasado, mi presente y mi futuro, y advertirle a la agenda que entre todas mis tareas, mi nombre, es prioridad. Quiero empaparme de cada palabra que se cruce en mis silencios, beberme la vida en los ojos de alguien y ruborizarme por la sonrisa del que consiga dejarme sin palabras. Quiero construir un puente entre mis lágrimas y el brillo que construí. Secar el rast...

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar.

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Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida y me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Esta es la razón por la cual tengo que cambiar constantemente, por la cual tengo que cambiar mi composición. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas. Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico por mí que haya hecho que casi me desmayara. Por mucho tiempo me causó confusión esta situación. Era una adolescente con necesidades físicas y emocionales normales. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse. Nadie se ha enamorado de mí porque n...

Razón de Inspiración

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Y es que después de un tiempo, depués de tropezones, golpes de cabeza, heridas y cicatrices, error tras error, tiempo sin tiempo, después de todo y más, aprendí a controlar impulsos, a tomar mediciones, a controlar mis decisiones, a cuidarme y cuidar, pero más a cuidarme, aprendí que no hay defensiva sin ofensiva, que la vida es un tren de muchos vagones y decides en cual viajar, que cambiando mi manera de pensar cambió mi manera de vivir, que mi sonrisa se refleja, que todo es un espejo...razonable. Razonablemente decida, todo es nuevo, todo cambió y hoy mi primer amor es el mío por mí, puedo decir que mi paso es firme; que la angustia y la tristeza ha emigrado y que de aquí la he erradicado.   Razonable... porque el cuerpo y el corazón no se mandan solos, razonable porque sé qué quiero, cómo lo quiero y dónde lo quiero, porque ya no existe la prueba y el error, porque cargar sombras propias o ajenas no es opción, porque no somos mitades completando mitades y porque...

El día que empecé a quererme

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 El día que empecé a quererme, dejé de necesitar culpables. No tuve más necesidad de lanzar mis miedos a la cara de nadie. No fue preciso justificarme ni reprochar. Descubrí que la vida era inocente y no conspiraba contra mí. El día que empecé a tenerme en cuenta, de repente no estuve ni encima ni debajo de nadie. Mis pri ncipios eran los míos. No necesitaba defenderlos ni imponerlos. Ni siquiera precisaba perpetuarlos en el tiempo, porque podía ir adaptándolos a mi crecimiento vital. Descubrí que no requería aprobar ni ser aprobado. El día que empecé a considerarme mi propia compañera, no volví a estar sola. Ya no fue necesario mendigar reconocimiento ni sacrificar mi esencia. Me liberé de la necesidad de sentirme arropada y, paradójicamente, encontré más abrazos que nunca. Descubrí que, en realidad, la soledad medía mi propia ausencia. El día que empecé a decir no cuando lo necesitaba y sí cuando lo sentía, dejaron de ser importantes los...